


Fui testigo de todo.
Al menos, de todo lo que importa.
Pensé en arreglar las cosas antes de que Sweetlake fuera reducido a cenizas por sus propios vecinos.
La noche en que todo comenzó nuestros caminos se cruzaron. Desde aquel momento tu sombra me perseguía, me vigilaba y me atormentaba, recordándome a cada instante que mis días estaban contados.
Mi nombre es Jason Gravesson y fui asesinado.
Aquí están escritas mis últimas palabras.
Esta es toda la verdad.

En Sweetlake todo ha cambiado de un día para otro y Jason está en medio de toda la vorágine. Muertes, amenazas, corrupción y sucesos desconcertantes están llevando al límite a sus habitantes.
"No voy a aburrirte con lamentos ni nada parecido, iré directo al grano, sin pasar por la casilla de salida y sin cobrar los doscientos pavos. La vida es injusta, me ha quedado muy claro."
Ante todo aclarar que esta reseña va a ser corta y concisa, pues no quiero desvelar más de la cuenta porque destriparía la historia y la gracia de la misma es ir sin muchos datos, pues de ese modo se disfruta más.
El libro está narrado en forma de carta, las cartas que Jason le dirige directamente a su asesino. De esta manera, tan peculiar conoceremos los hechos que amenazan con destruir Sweetlake pero también como Jason llega al punto de su muerte. La premisa resulta interesante, un pueblo repleto de secretos y una ola de asesinatos; el suspense/novela negra, mezclado con lo juvenil y el drama merece la pena, la narración fluida y ágil te mantiene en tensión y tiene un giro argumental tremendo que te rompe todas las teorías de un plumazo. Lo malo es que a partir de cierto punto la verdad es que el ritmo decae y perdí un poco el interés, sobre todo por culpa de las tramas secundarias porque no me atraían mucho, aunque el final sí que me emociono... así que queda más o menos compensado."La muerte había llegado a Sweetlake. Había llegado para quedarse."
Por otra parte, a los personajes les falta un poco más de elaboración, el único bien construido es Jason, los demás quedan en segundo plano y solo cumplen su función en el momento indicado. Y lo peor es que no he llegado a empatizar con ninguno de ellos (ni siquiera con Jason), así que me he visto bastante desconectada emocionalmente de la historia y supongo que por eso no la he disfrutado tanto como esperaba. Sin embargo, reconozco que Jason es un personaje bastante bueno: un chico maduro, leal, valiente y resuelto.
Si la novela me ha gustado es porque es entretenida, el principio me enganchó mucho y tienes sus partes sentimentales que merecen la pena, pero esperaba otra cosa y más tras ver tantas buenas opiniones.
Querido asesino es un libro juvenil complejo, ameno y con un buen equilibrio entre el drama y el suspense.

