Leandra es editora en una revista de moda con sede en Madrid. A sus treinta y cinco años se ha alejado de su marido, ha perdido la ilusión por su trabajo y ha presenciado la muerte de su tía Valentina en circunstancias dramáticas. En busca de respuestas a la crisis existencial en la que se halla inmersa, decide pasar un verano en Alegranza -la casa de indianos que construyó su abuelo Tomás en el pueblo asturiano de Colunga- y aceptar el reto de Jean-Luc Peltier, un prestigioso perfumista al que ha entrevistado: elaborar un perfume que la ayude a definirse a sí misma. Mientras bucea en sus recuerdos de infancia, impregnados de rosa silvestre, hortensia o madreselva, Leandra irá desvelando las distintas capas de secretos que, como los ingredientes de una fragancia, componen la historia de su familia.
Después de unas navidades trágicas Leandra está un poco perdida, acaba de alejarse de su marido, el pasado de su madre la atormenta y no está motivada en su trabajo, por lo que decide tomarse una excedencia y averiguar qué pasó con sus tías y su madre, para ello volverá a la casa de verano familiar donde buscará resolver todas sus encrucijadas.
La verdad es que imaginaba otro tipo de historia, tal vez algo más contundente y con una trama un poco más emotiva, lo que he encontrado entre sus páginas es un libro entretenido y muy fácil de leer pero que se ha quedado corto en absolutamente todo (al menos para mí). Es una saga familiar, con secretos y desgracias, también vemos a una protagonista que ha perdido el rumbo de su vida e intenta averiguar qué quiere hacer con su futuro, todo ello en una trama bien hilada y que va desgranándose poquito a poquito, con capítulos muy cortos narrados a través de Leandra y una pluma amena, ágil y con un toque poético que nos regala frases para enmarcar.
El problema ha sido que pasa todo muy rápido y a la vez es todo muy lento, lo que me contaban no terminaba de interesarme ni me emocionaba, además veía venir la gran revelación desde la mitad de la novela así que no me he llevado ninguna sorpresa. Los personajes me han parecido todos un poco cretinos y la relación entre ellos muy rara, aunque me ha gustado ver los recuerdos familiares y la evolución de la protagonista.
En fin, que ha sido un libro que he devorado porque es súper ágil y fácil de leer, que cuenta con una premisa interesante y unas frases bonitas e inspiradora pero no he empatizado con la historia ni los personajes y lo he leído desganado. Menos mal que era cortito y encima es autoconclusivo.
Un libro entretenido sobre secretos familiares, encontrar el camino correcto y segundas oportunidades.






