La traición nunca estuvo tan a la moda. En esta competición no existen las lealtades. Y solo la más astuta llegará a la cima.
En el tranquilo pueblo de Shy en Avon-upon-Kynt, nunca sucede nada extraordinario. Y durante dieciocho años, Emmaline Watkins temió que el futuro le deparara precisamente eso: nada. Los únicos momentos en los que se siente realizada es cuando puede diseñar y soñar con los vestidos más bonitos, en un trozo de papel.
Pero un día sucede lo impensado: la directora de la prestigiosa Casa de la Moda anuncia un concurso de diseño para chicas que viven fuera de la capital. Y es entonces cuando Emmy, por primera vez en su vida, ve la posibilidad de hacer realidad su sueño de convertirse en una diseñadora de moda reconocida.
Ahora está destinada a ser la primera «chica de campo» en competir en la Casa de la Moda, pero no imagina todos los obstáculos que se interpondrán en su camino si intenta convertirse en la mejor diseñadora. Mientras descubre la cara oculta de la Casa de la Moda, comienza a preguntarse si podrá adaptarse a las reglas de este mundo oscuro y corrupto. Y si lo logra, ¿Cuál será el precio?
Emmaline es una joven que sueña desde siempre con ser diseñadora de moda, pero vive en el campo y nunca ha tenido la oportunidad de participar en la Entrevista de la casa de la moda, que hasta ahora solo cogía chicas de la ciudad. No obstante, las cosas están cambiando, el ambiente político se está crispando y ahora tendrá la oportunidad que tanto deseaba e intentará demostrar su valía junto a cinco compañeras más con las que competirá para pertenecer a La casa de la moda.
Es un libro juvenil que nos muestra un Londres alternativo donde la moda es lo que mueve todo, la política, la corona y el dinero dependen de la moda, la verdad es que me ha encantado que fuera un elemento tan importante y la autora lo manejará tan bien, introduciéndolo en la novela del tal manera que podamos ver los diseños, las presentaciones de las colecciones y el vestuario de los personajes. Como hay una competición en marcha las confrontaciones, traiciones, manipulaciones y cotilleos están muy presentes, al igual que la amistad, la esperanza, la imaginación y los amores. Está bastante bien desarrollada la trama, pero me ha faltado profundidad en algunos personajes, algo más de acción y sorpresas y sobre todo un final más cerrado e impactante, creo que la novela podría haber estado mucho mejor, pero se ha quedado en una historia sencilla, imaginativa, con una base atrayente, un desarrollo un poco pobre y algunos giros argumentales impactantes. No me quejo porque esperaba menos y además es lo que necesitaba en este momento, una lectura ligera que no me hiciera pensar mucho y me transportara a otro mundo durante unas horas, pero no esperéis la historia del siglo.
Tiene un ritmo ágil, es bastante adicto o y cuenta con una pluma bonita que va directa al grano, pero detalla bien todo lo necesario. En cuanto a los personajes, la protagonista principal y narradora es Emmaline, una chica sencilla que siempre ha querido ser diseñadora y por lo que destacaba mucho en el pequeño pueblo donde vivía. Es una chica fuerte y decidida, leal e inteligente y que va creciendo página a página, aunque toma algunas decisiones un tanto cuestionables. El resto son más secundarios, pero hay algunos importantes como Madame Jolène la diseñadora y jefa de la casa de la moda; Francesco el ayudante, las chicas que compiten: Kitty, Ky, Cordelia, Alice y Sophie; la doncella Tilda, Edith la madre de Emmaline, Tristán un periodista que conecta desde el primer instante con Emmy y el señor Taylor. Todos son un poco planos y están más como apoyo, me han gustado algunas de las relaciones de amistad que se han forjado, pero en cuanto a la parte romántica se me ha quedado un poco escasa y creo que va un poco rápido (también lo comprendo porque el libro tiene unas 350 páginas y es un libro independiente, así que todo es un poco precipitado).
Un vestido para los malditos es una novela fácil de leer, con una premisa muy chula donde la moda, los complots y las esperanzas son el eje principal.







