Willodeen tiene once años y adora a todo tipo de criaturas, pero sus favoritas son las bestias más desagradables de la tierra: unas extrañas bestias conocidas como chillones». Los aldeanos piensan que son una plaga, incluso unos monstruos, pero Willodeen cree que estos curiosos animales cumplen un papel vital en la complicada urdimbre de la naturaleza.
Últimamente, sin embargo, la naturaleza parece estar realmente molesta. La localidad de Siacaso ha sufrido incendios y deslizamientos de tierra, sequías y fiebres, e incluso la migración anual de «osibríes», una especie de aves que es fuente de orgullo e ingresos para los lugareños, ha disminuido. Desde que todos tienen memoria, estos diminutos pajarillos invernaban en sus relucientes nidos globo, encaramados en las copas de los sauces azules y atraían a turistas de todos los lugares. Sin embargo, este año ni un solo osibrí ha regresado a Siacaso, y nadie sabe por qué.
Willodeen es una niña muy especial que no encaja en su pueblo, ella ama todo lo que los demás desprecian, por eso los Chilladores (unas criaturas grandes, con colmillos, cola con púas, un olor muy fuerte y desagradable y que emite por las noches chillidos tremendos) son sus animales favoritos.
Después de perder a toda su familia en un incendio se siente sola y el estudio de estas criaturas es su consuelo, pero con el tiempo cada vez divisa menos y no sabe cómo evitar que los Chilladores desaparezcan.
Me gustan mucho las historias de esta autora porque siempre impregna sus historias tan tiernas y especiales con enseñanzas y reflexiones importantes de manera brillante. Y eso es precisamente lo que encontramos en Willodeen, una historia de apariencia sencilla que esconde en sus páginas una verdadera joya, nos habla de la naturaleza, la aceptación de uno mismo y de lo que es diferente, de familia, duelo y amistad. Por lo que creo que es una lectura perfecta para los jóvenes lectores, pues aparte de disfrutar con una buena aventura con criaturas fantásticas y con una niña avispada y leal pueden aprender y dejar en ellos un buen poso, pero la puede disfrutar cualquiera al que le guste una buena historia o el middle grade.
Asimismo tiene una prosa liviana y bonita, con una tipografía grande que consigue que el libro se lee sin darte ni cuenta y encima la edición es preciosa, con detalles e ilustraciones tanto en los principios de capítulo como a página completa, así puedes hacerte una buena idea de cómo son estas criaturas que la autora ha creado.
En cuanto a personajes, tenemos a Willodeen que es la protagonista y las que no cuenta todo, es muy tierna, introvertida e inteligente; también están Mae y Bridie dos ancianos entrañables y muy vivarachas que acogen a Willodeen en su casa y la quieren como si fuera su hija; Connor al que le encanta crear, tanto pintar como escribir; y luego los animalillos Quinby y Duuzuu que son geniales. Todos están bastante bien definidos para lo que es el libro (no llega a las 250 páginas) aunque por supuesto a la que mejor conocemos es a Willodeen, aún así me ha encantado las relaciones que se crean entre los personajes.
Una historia middle grade rebosante de imaginación y reflexiones.






