


"Todos los días, la Bella descubría nuevas bondades en aquel monstruo; la costumbre de verlo la habituó a su fealdad; y , lejos de temer el momento de su visita, con frecuencia consultaba el reloj para ver si ya eran las nueve, pues la Bestia nunca dejaba de aparece a esa hora. Solo una cosa apenaba a la Bella, que el monstruo antes de acostarse siempre le preguntaba si quería ser su esposa y parecía atravesado por el dolor cuando ella respondía que no".

La Bella y la Bestia es uno de mis cuentos favoritos desde que era niña. Me enamore de la versión de Disney, la cual siempre que puedo veo otra vez, y quería conocer un poco más de esta historia, ver la versión original para conocer los cambios.
Esta versión es de cartoné, una edición muy cuidada, llena de ilustraciones de Nicole Claveloux, tanto a doble página como de una sola cara o más pequeñas acompañando el texto. A lo largo de la reseña podréis ir viendo algunas de ellas.
Este libro cuenta la historia de La Bella, la hija de un comerciante que de la noche a la mañana pierde su fortuna y ella y sus hermanos (2 hermanas mayores y tres hermanos) tendrán que irse a vivir al campo. Y de la Bestia, un ser que habita en un palacio y da cobijo al padre de la Bella, el cual abusara de la hospitalidad y tendrá que pagar caro el atrevimiento.
No solo me ha vuelto enamorar sino que he descubierto algunos parecidos con la Cenicienta y hay mucha magia y encanto en sus páginas.
Además es un libro lleno de valores como la familia, la humildad, la bondad, no dejarse guiar por las apariencias o que lo verdaderamente importante esta en el interior, que lo que cuenta es ser una buena persona y tener principios, pues la belleza se marchita y un corazón envidioso acaba recibiendo lo que se merece.
Ha sido un placer poder volver a redescubrir esta historia y seguramente acabe leyéndolo otras veces, cuando necesite una dosis de magia y amor.
La bella y la bestia es una historia hermosa, un cuento de hadas con magia y valores.









