


Joshua vive en Amarias, una ciudad rodeada por un gran que únicamente puede atravesarse por un control fronterizo. A Joshua le han enseñado que el muro es lo único que los separa de los brutales asesinos que viven más allá del muro. Pero un día, el pequeño encuentra un túnel que conduce al otro lado, y la posibilidad de ver por fin con sus propios ojos cómo es la vida allí es demasiado tentadora como para dejarla escapar. Ha escuchado muchas historias, muchas leyendas, pero nada le ha preparado para lo que está a punto de encontrar...

Con Cuando pasé al otro lado del muro me he llevado una sorpresa bastante agradable, esperaba una distopía sencilla -como se anuncia en la sinopsis- pero es una historia basada en situaciones que están muy presentes en este momento disfrazada de distopía que esconde en sus páginas un libro más complejo de lo que en un primer momento puede parecer.
Un día como otro cualquiera Joshua esta jugando a la pelota con su único amigo en Amarias, cuando la pelota va a parar al otro lado de una valla; Joshua escala la valla y se lleva una sorpresa cuando al otro lado descubre un túnel. Guiado por su curiosidad se adentra en él y acaba al otro lado del Muro -Amarias esta divida por un muro, separando a las personas privilegiadas de aquellas “peligrosas”- y se revela una verdad de la que hasta ese momento no era consciente, cambiando por completo la perspectiva del mundo que le rodea."La gente se olvida de que cuando subes al piso de arriba, estás en realidad sobre la gente que tienes debajo."
Con esta premisa nos embarcamos en la historia de un chico de 13 años que aún lleva ese velo de inocencia que hace más especial esta lectura. La verdad es que la trama es muy sencilla, descubrir lo que hay al otro lado del muro y los sucesos que eso desencadena, pero la historia es mucho más compleja y profunda, pues nos habla de la desigualdad, la pobreza, la discriminación, las guerras, los valores y principios, una critica social y política enmascarada a la perfección en una novela juvenil, y llevada muy bien para que te impliques y te haga reflexionar sobre las cuestiones que aquí se exponen.
Pero también he sentido que la historia era demasiado lenta, que no tenia nada de acción aunque pasaran algunas cosas interesantes y que no sabiendo muy bien a donde iba a parar, que me iba a encontrar al final del libro. Así que es una novela para leer con calma, ir despacio y masticando poco a poco lo que se va descubriendo que aunque parece apenas nada cuando lo terminas te das cuenta del poso que ha dejado sobre ti, de lo mucho que ha contando apenas diciendo nada. Y quieras o no acabas viendo todo de la misma manera que Joshua, te indignas con ciertas cosas y ves lo que realmente pasa a ese otro lado del muro.
Con una prosa sencilla pero muy exquisita, con descripciones de lo más descrititas y con unas reflexiones que va soltando sin darte cuenta me ha acabado gustando la pluma de William Sutcliffe. Si tengo que decir algo que no me haya gustado es lo lento que pasa todo y que no ves que haya avanzado.
Los personajes van evolucionado a lo largo del libro, sobre todo Joshua que crece ante nuestro ojos y su madre. También hay personajes secundarios de gran importancia en la trama como Liev, padrastro de Joshua y un religioso acérrimo; y gente del otro lado del muro, entre ellos una niña muy especial.
El final me ha parecido el adecuado, me ha gustado bastante y con un regusto dulce al comprender todo. Pero deja algunas lagunas y es un libro auto conclusivo, así que cada lector puede sacara sus propias conclusiones. No cuento mucho más porque es difícil explicar lo que esconde el libro, así que sois libres de descubrirlo y darle una oportunidad.
Cuando pasé al otro lado del muro es una historia reflexiva que va mucho más allá de la distopía al mostrarnos un mundo y una realidad muy parecidos al nuestro.

