


Cuando Samuel, un solitario profesor de lingüística, se despierta el día de Año Nuevo, está convencido de que el año que empieza solo le traerá verbos pasivos y no demasiados momentos en cursiva, hasta que un visitante inesperado se cuela en su apartamento de Barcelona y se niega a salir. La aparición de Mishima, un gato callejero, se convierte en el catalizador que hace viajar a Samuel desde la comodidad de sus libros favoritos, sus películas extranjeras y su música clásica hasta lugares en los que nunca ha estado (como la casa de al lado) y a conocer a gente que nunca pensaría haber conocido (un vecino con el que no había intercambiado ni una palabra). Pero aún hay más: el gato lo reencontrará de nuevo con una misteriosa mujer de su pasado, Gabriela, a quien no tenía esperanzas de volver a ver.
Una inteligente, divertida y tierna historia que conmoverá al lector y le desvelará que los pequeños detalles son el mayor secreto de la felicidad.

Samuel es un hombre de 37 años, vive solo en un pequeño apartamento, es profesor en la universidad y tiene una vida monótona y aburrida donde está bien acomodado, pero a principios del nuevo año su vida dará un giro de 360.º con una pequeña novedad, un gatito que se cuela en su casa. A partir de ese desencadenante todo dará un vuelco, personas que llegan a su vida para cambiarla, el amor e incluso nuevos lugares y experiencias que le harán ver la magia de las pequeñas cosas.
Nueva novela de Francesc Miralles, un autor que hasta el momento me ha agradado con su pluma delicada y tan peculiar, pero esta vez no ha terminado de ser lo que esperaba. Porque con Amor en minúscula me he encontrado con una historia distinta de lo que esperaba, que se lee en un suspiro porque cuenta con capítulos cortos y una narración que sin querer te envuelve, pero con un argumento más bien lento y sin demasiada trama, así que no me ha enganchado ni me ha maravillado.
Hay múltiples referencias a otras obras literarias, a música clásica, poesía, biografías (y chismes) de autores e incluso cine, todo ello entremedias de la historia de Samuel, eso está muy bien ensamblado, te deja con la curiosidad y ganas de leer algunas de las cosas que nombra y también está muy bien las reflexiones, cita y filosofía que nos va mostrando, los detalles de las pequeñas cosas, de vivir y arriesgarse a romper la rutina, incluso la amistad esta presente. Todo eso me ha agradado bastante... pero es que se queda en eso porque la historia de amor me ha resultado fría y un poco forzada y encima el personaje principal no me ha gustado. Los personajes secundarios son muy peculiares dando otro aire a la novela por lo pintoresco de su carácter e historias que llevan a su espalda, tanto Valdemar como Titus, que ellos sí me han parecido mejores. Otra cosa que me ha agradado es la portada simple pero muy cuqui y que muestra a la perfección lo que hay en el interior y que tenga tanta importancia en la trama un gato, porque me encantan y este en particular es muy singular. Vamos, que en general me ha dejado fría y aunque es entretenida y resulta una buena lectura para el verano para mí aprueba por los pelos, aunque si os llama el argumento y el autor ya lo habéis leído y os gusta pues adelante ¡Darle una oportunidad! porque no todo el mundo tiene el mismo gusto y a o mejor en mi ha influido la etapa en la que lo he leído.Una historia peculiar, entretenida, reflexiva y rebosante de filosofía optimista hacia la vida y los cambios que marcan la diferencia.





