Al cumplir quince años, Laurel descubre que es un hada enviada a vivir entre los seres humanos para proteger la puerta de entrada al reino de Ávalon.
Empujada al centro de una centenaria lucha entre las hadas y los trolls, tendrá que escoger entre su amistad por un humano o la poderosa atracción que siente por alguien de su misma raza.
En este extraordinario relato de magia, intriga y romance, todo lo que creías saber acerca de las hadas cambiará para siempre.
Las hadas siempre ha sido un tema que me ha atraído, son seres que pueden cambiar mucho de un libro a otro (Pueden ser seres dulces y bondadosos o verdaderas arpías) y sentía mucha curiosidad por ver con que tipo de hada me encontrada en esta ocasión. Pero no iba con grandes expectativas porque había visto reseñas que lo ponían a caer de un guindo e incluso blogueros que lo añadían a la lista de peores libros leídos; así que como entenderéis lo empecé hasta con miedo de lo que iba a leer y a pesar de que al principio esos miedos empezaban a ser justificados según avancé en su lectura me sorprendió muy pero que muy gratamente.
"Laurel lo miró entrecerrando los ojos.
-¿Tienes un microscopio?-se burló-. Eres uno de esos locos por la ciencia, ¿eh?
David se rió.
-Sí, pero todos creían que Clark Kent también era un bicho raro y mira qué pasó."

Laurel acaba de mudarse a Crescent City, dejando atrás la tranquila vida que conocía y su casa del bosque. Además no solo se tiene que enfrentar a una nueva ciudad, también por primera vez en su vida Laurel tendrá que ir al instituto y rodearse de gente, porque hasta ahora su madre era la encargada de instruirla pero ha llegado un momento en el que ésta no se veía ya capacitada y a decido que ya es la hora de que aprenda como todos los demás. A pesar de sus miedos pronto encontrara la amistad en David, un chico adorable que la ayudará como bien pueda y la hará ser una más. Cuando Laurel veía que ya formaba parte de algo y se sentía a gusto le sale un bulto en la espalda, algo a lo que al principio no le da mayor importancia, pero que con el paso de los días va creciendo tanto como su ansiedad y miedo a que aquello sea un tumor. Cual es su sorpresa al levantarse una mañana y ver que el bulto ha desaparecido y en su lugar le ha salido una flor que parece unas alas.
Desesperada busca ayuda y se lo oculta a sus padres, no obstante cuando la verdad la golpee ni ella misma se creerá lo que ya no puede negar por más tiempo. Laurel no es humana, es un hada.
"-Eres una planta. No eres humana; nunca lo has sido. El hecho de que florezcas sólo es la manifestación más obvia -le explicó Tamani, más tranquilo de lo que a Laurel le parecía aceptable. -¿Una planta? -repitió ella sin molestarse en camuflar la incredulidad en su voz.-Sí. Aunque no una planta cualquiera, claro. La forma de la naturaleza más evolucionada del mundo -se inclinó hacia delante, con los ojos verdes resplandecientes-. Laurel, eres un hada. "
Una de las pocas cosas que no me han gustado y por lo que le bajo la nota, ha sido por el comienzo. Un inicio plagado de tópicos que daba lugar a pensar que el libro seria más de lo mismo -menos mal que al final no ha sido así,- y además la lentitud de la historia, explayándose en los detalles tanto que parecía no avanzar por muchas páginas que pasaras. Menos mal que después todo mejora y la originalidad hace acto de presencia, la acción aumenta el ritmo y el amor nos endulza la historia.
.jpg)
Esta es una novela de hadas, pero no son las hadas que nosotros conocemos, ni siquiera se acercan; porque estas hadas son plantas, que florecen en cierta época del año -literalmente les sale una flor en la espalda- y tienen todas las características de una planta. La protagonista no come nada que no sean frutas o verduras, solo bebe agua o sprite, vamos es vegetariana; es amante de la naturaleza y conecta con ella, tienes muchos más detalles que la dejan al margen de los humanos normales y corrientes pero los iréis descubriendo vosotros con su lectura si es que os animáis a leerlo. No se parece a ninguna otra protagonista con la que nos hayamos cruzado eso sin duda.
Si bien el descubrimiento de la verdadera naturaleza de Laurel es el comienzo de la historia todo se complica cuando se encuentra con Tamani, un chico que es de su misma especie, y cuando el amor llega a su vida y tiene que decidir. También hay algo de acción, porque las hadas tienen enemigos y meterán en líos a nuestra protagonista.
"-Una planta increíblemente evolucionada y muy avanzada-respondió David-. Pero una planta, sí.
-Que asco.
-No sé-dijo él con una sonrisa-. A mi me parece guay.
-Ya, claro; tu eres el científico. Yo solo soy la chica que quiere hacer la clase de gimnasia sin que nadie la mire.
-Vale-insistió David-. Yo pensare que es guay por los dos."

Es una historia bastante completa con muchos ingredientes originales que le aportan ese toque de diferencia. Magia, fantasía, peligros, mitología y amor, mucho amor porque encontraremos otro triangulo amoroso en el que la protagonista tendrá que decidirse por uno de ellos, aunque con la decisión dejara inevitablemente atrás uno de los mundos que conoce. La prosa de la autora es sencilla, no utiliza un vocabulario con grandes florituras pero si que con las descripciones de los bosques, por ejemplo, nos trasporta a ese lado de magia oculta.
Los personajes principales son tres. Lauren una chica de 15 años que hasta el momento en el que le sale una flor de la espalda lleva una vida normal. David primer vértice del triangulo amoroso. Un chico dulce, atento e inteligente, el mejor apoyo para Laurel. Y por último Tamani, un chico misterioso, divertido y pícaro que tiene un lado verdaderamente dulce. Ambos personajes masculinos me han encantado por lo que yo no puedo decantarme ni por uno ni por el otro.
Como es el comienzo de una saga de 4 libros es abierto, dejando muchas cosas sin resolver. Sinceramente tengo muchas ganas de leer Hechizos y espero que pronto Puck nos traiga la tercera parte.
Alas es una historia de hadas encantadoramente dulce
*Gracias a Puck por el envío del ejemplar