


¿Que cómo la conocí?
A ver, un caballero no alardea. Menos mal que yo no soy un caballero. En primer lugar, pagué por su cereza… (su tarta de cereza, aunque no viene a cuento). Luego la desfloré. ¿Después? Le dejé mi tarjeta de visita y salí de allí pavoneándome. Sí, ya ves que lo nuestro fue un flechazo.
Hailey
¿Que cómo conocí a William?
Entró en mi pastelería, compró una tarta de cereza, robó un jarrón de flores (que sigo saber para qué las quería) y me dejó su tarjeta de visita. Antes de decirte lo que hice con la tarjeta de visita, debería dejar algo claro: William no podía haber aparecido en peor momento.
Mi pastelería iba cuesta abajo. El asqueroso de mi ex no me dejaba tranquila. Ah, y era una virgen de veinticinco años, un detalle con el que mis amigos no dejaban de darme la tabarra. Arreglar el problemilla de mi virginidad con William sería como matar moscas a martillazos. Una exageración, pero de las buenas. William estaba tan bueno que no era normal, tan bueno que las mujeres hacían cosas que tampoco eran normales. Tan bueno que me llevó a hacer locuras. Como pensar que a la mosca no le importaría morir a manos del martillo de William y de sus duros abdominales. Y ya somos dos. Así que lo llamé. A lo mejor lo hice en contra del sentido común. A lo mejor estaba a punto de darme un batacazo. Sabía que acababa de meterme en un buen lío cuando soltó una carcajada y dijo con esa voz tan ronca y sensual por teléfono:
—Todavía me tienta tu cereza. ¿Haces entregas a domicilio?

Su cereza cuenta la historia de William y Hailey. Ella una repostera con dificultades económicas, reservada, inocente e inexperta; Él un hombre multimillonario, atractivo, mujeriego y seguro de sí mismo que pasa de todo y siempre tiene una réplica ingeniosa. No tienen nada en común, pero una visita a la pastelería, un robo y una tarjeta de visitas hará la magia necesaria para cambiar el rumbo de ambos y que los sentimientos campen a sus anchas.
" -El póquer es cuestión de suerte. Cualquiera podría perder una fortuna jugando a las cartas.
-Y por eso se te da de pena. Pero no pasa nada. Se te dan bien otras cosas. Como... organizar los frigoríficos de la gente. Eso te encanta, ¿verdad?- le pregunté con lo que esperaba fuera un tono inspirador.
-Sí. Me gusta tanto como a ti robarles el bolso a las viejecitas.
-No lo he hecho ni una sola vez-repliqué-. Por enésima vez, era una bolsa de la compra y ella me había robado la plaza de aparcamiento."
Esta es la segunda entrega de la serie "Objetos de atracción" que dio inicio con Su banana y que por desgracia la editorial vende como bilogía, así que es posible que no publiquen más. Y es una lástima porque aunque sean independientes y quede todo bien cerradito, me encanta sumergirme en estas historias creadas por Penelope Bloom y olvidarme de todo lo demás, porque justo para eso estas novelas son perfectas.
Reconozco que al iniciar la lectura no me estaba gustando tanto como Su banana, tal vez porque ya no contaba con el factor sorpresa, pero según iba avanzando en la historia y conociendo más a la pareja protagonista más me iba seduciendo. Tiene una esencia divertida, juguetona e ingeniosa, los diálogos son la leche, muy chispeantes y repletos de dobles sentidos y tira y afloja, las personalidades de los personajes congenian a las mil maravillas y son muy muy singulares y además la estructura de la novela me ha gustado bastante. Así que estamos ante una novela muy amena, fresca, ágil y llena de picardía, no es solo erótica (aunque tiene sus momentos llenos de pasión) sino que es una comedia romántica que te atrapa sin remedio.
Los personajes principales son William, el hermano gemelo de Bruce (protagonista de la anterior novela) y Hailey, hermana de Candace que resulta la amiga y compañera de trabajo de Natasha (la anterior protagonista). Aparte de ellos conocemos a Ryan, compañero en la pastelería de Hailey; Nathan exnovio; Zoey exnovia o a la abuela de Hailey que es todo un personaje xD. Me ha gustado ir teniendo pinceladas de qué pasó con Natasha y Bruce y a la vez descubrir a su hermano porque es un personaje que no deja indiferente. Como os decía al principio de la reseña Hailey y William son muy diferentes pero se complementan; Hailey tiene bastantes muros alrededor y lleva años sin tener una relación, le gusta la repostería porque le permite tener todo controlado y que salga a la perfección, de entrada me pareció sosa pero luego va evolucionando y ganando confianza; Por el otro lado tenemos a William, un personaje excesivo en algunos momentos (había ocasiones que no le aguantaba jaja) pero que tiene mucho encanto, es seguro de sí mismo, muy tunante y descarado... tanto que al final nos regala momentazos tremendos. La relación entre ambos me ha gustado bastante, va creciendo por momentos pero sigue siendo disparatada y sin perder la cualidad que en un primer instante llama la atención al lector.
Las únicas pegas que le pongo es que no es una novela tremendamente original o diferente pues la base se ha visto en bastantes otros libros y que le falta profundidad tanto a la historia como a algunos personajes, sobre todo a los secundarios. Así que cumple su función de entretener y dar al lector una novela para desconectar pero ya.
Su cereza es una novela romántica muy ingeniosa, sensual y con personajes sumamente peculiares.








